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Descubre si tienes la 5 cualidades de un artista de éxito

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Qué razón tenía el gran Zygmunt Bauman cuando acuñó la terminología líquida. Conceptos como el amor líquido o la modernidad líquida que definen a la perfección la sociedad en la que vivimos, donde todo es cambiante e inesperado. Y esto encaja perfectamente con la vida del músico por la horrible inestabilidad laboral (a no ser que te hayas ganado una plaza en alguna orquesta estupenda o conservatorio), y eso no es nada fácil de llevar. Por eso te dejo 5 claves para poder vivir líquidamente sin perderte.

1. Flexibilidad

Vale, esta es obvia, porque el estado líquido es la mejor metáfora para expresar una gran flexibilidad. Pero quiero matizarla. Bauman define la flexibilidad de esta manera:

«¿Qué significa ser flexible? Significa que no estés comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido. «

A ver, para ser músico tienes que estar muy comprometido con tu carrera. SIEMPRE. Pero a la vez estar muy abierto a todo tipo de condiciones: trabajar con personas diferentes (amables, desagradables, genios, divos…), viajes frecuentes, horarios locos de ensayos o conciertos, etc. Y todo esto requiere de una mente muy flexible, capaz de acostumbrarse a cambios constantes, y eso es algo que se entrena. No pienses que hay afortunados que han nacido con el don de la flexibilidad mental y pueden con todo tipo de situaciones. Sino que se trata de ir ganando cada día un poco más de perspectiva a cerca de las cosas. Conviértete en un buen relativizador 😉

Aprender a relativizar mejora la flexibilidad mental

Como ejercicio te propongo que observes en el próximo ensayo en qué tipo de cosas eres inflexible. Si te has desesperado cuando el director ha repetido varias veces lo mismo, si te ha molestado la actitud de algún compañero, o si te has juzgado duramente por algún error en tu interpretación.

2. Autonomía

La mayoría de los músicos son freelance. Eso quiere decir que tienen que estar constantemente generando oportunidades de trabajo. Es una actitud que nadie te enseña en tantos años de formación, pero que necesitas incorporar si quieres hacer que tu carrera progrese. Hay muchas formas de generar oportunidades, aunque no es aconsejable hacerlas todas a la vez: crear proyectos, hacer audiciones, enviar propuestas, promoción en redes sociales…

Todo esto suena agotador pero nada llega solo aunque seas muy bueno con tu instrumento. Esto no significa que tengas que escribir a todas las orquestas ni a todas las agencias. Lo mejor centrarse en las dos o tres que más posibilidades tienen de conseguirnos trabajo. Y siempre contar primero con tu círculo cercano, que es quien mejor recibirá tus propuestas.

La promoción es un tema que da para un mega post o un curso. De hecho hay profesionales que se dedican a ello como la agencia Innova Música y que hacen un trabajo super completo. Pero hay algo que puedes hacer sin contratar a nadie, y es empezar a crear una buena comunidad en Instagram o Facebook. Es algo a lo que muchos todavía se resisten pero es un hecho que quien domina las redes tiene más oportunidades. Piénsalo, entre dos buenos músicos con calidades similares ¿a quién interesa más contratar a un teatro? ¿A uno que sea mediático y cree expectación a muchas personas cada vez que actúe o a uno que no? La respuesta es obvia y tenemos mucho trabajo por delante 😉

No hace falta salir en Hola para ser mediático. Existe Instagram.

Y nunca te olvides de que ser autónomo tiene una gran ventaja: tú decides siempre la dirección en la que seguir.

3. Versatilidad

Desde que apareció el concepto de solista y con las mejoras técnicas de los instrumentos empezó a darse un fenómeno que terminó en una alta especialización. Llevamos al extremo lo de ser el mejor en algo, y eso dio grandes referentes de la interpretación que marcaron hitos en la música.

Pero hoy día es necesario tener varias facetas. Ese perfil de artista punta de flecha, que hace mejor que nadie una sola cosa ha quedado obsoleto. De hecho causa mucha frustración a muchos músicos, porque al olvidarse de todas las vertientes que tiene la música se pierden una riqueza impresionante. ¿Por qué no lanzarse a componer algo? ¿Tienes miedo a la improvisación? ¿Qué tal dominar muchos estilos?

Hay muchos artistas que ya se han decantado por este tipo de carrera, y que viene acompañada de una gran flexibilidad. Por ejemplo Thomas Quasthoff, al que hemos visto en recitales, óperas y cuentos narrados. Anne Sofie von Otter, una fabulosa mezzo que lo ha cantado todo: ópera, oratorio, barroco y ahora se atreve con el crossover.

Este es un tema controvertido para los puristas, cuyas resistencias les harán caer en el tópico de aprendiz de todo y oficial de nada, y son precisamente los que se pierden la riqueza de la diversidad.

Aprendemos mucho más con la diversidad que con la profundidad.

4. Capacidad de reinventarse

Parece que todos los que estudiamos en el conservatorio tenemos que terminar siendo solistas. Y si no lo consigues es que has fracasado como músico. Es una realidad invisible que flota en los pasillos y mentes de cada institución musical. Eso, por desgracia, hace valorar muy poco todo lo que has aprendido en una formación tan amplia y tan larga.

Sí, lo de ser solista es algo deslumbrante y muy deseado por todos, pero te dejo un post con con 25 salidas laborales para un músico profesional por si necesitas inspiración.

Además te cuento el caso de una compañera de promoción que está consiguiendo hacer despegar su carrera como cantante y compositora. Ella es Alicia Nurho y es un ejemplo de cómo trasvasar todo ese conocimiento musical a un estilo nuevo y rompedor. Ella lo define como Clasindependent Dark Fusion. Pero lo que yo escucho en sus canciones es alguien que conoce la complejidad y profundidad de una sinfonía del XIX, que sabe imprimir colores orquestales en sus canciones, y que además sabe traducir todo eso a un lenguaje personal y actual.

Y eso enlaza con el último punto 😉

5. Tener un mensaje propio

Todo artista contiene una esencia única que lo identifica y distingue de los demás. Es lo que hace que lo puedas reconocer a pesar de tanta flexibilidad y capacidad de reinventarse. Y en esto entran en juego los sentimientos más profundos de cada intérprete. Son esos sentimientos los que hacen que un músico soporte tantos años de formación, el estrés de tocar en directo obras tan complejas, la gran exposición social, etc. El deseo tan intenso de compartir esos sentimientos da sentido y aliento a una carrera artística.

Como digo, cada músico tiene esa parte única pero después de conocer en profundidad a muchos de ellos te puedo decir que casi ninguno le saca partido. La razón principal es que da mucho miedo brillar. Y es que hace falta mucho coraje y compromiso para sostener una carrera artística, y no todo el mundo está dispuesto a pasar por ello. Por eso aquí los procesos de coaching son tan eficaces, te ayudan a conocer en detalle quién eres como artista (con tus debilidades y fortalezas), y establecer un plan de acción para conseguir tus metas. O al menos eso es lo que persigue mi programa Emociona MAS, que os presentaré la próxima semana.

¿Cuál es el resultado?

Un músico feliz y comprometido con su carrera artística, que sabe adaptarse a las circunstancias y que es su propio motor de avance. Que cree tanto en sí mismo y en lo que cuenta que su música impacta de forma directa al público y emociona. Ese es su éxito.

Y tú ¿cómo de líquido estás?

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